Luego, crucé la hiperplaza en un superauto y seguí caminando ochenta y ocho minicuadras hasta que, mientras pasaba por un superantiedificio (un rascasuelo), vi pasar un desdinosaurio que aleteaba como loco porque vio un puñado de semillas esparcidas por el suelo. Me acerqué para sacarle una foto porque es una especie en peligro.
Cuando, después de caminar unas cuadras, llegue al transaeropuerto me tomé el que me dejaba más cerca. Una vez que llegué empecé a caminar hasta este café y después entré y te vi.
Cuando me vaya, voy a ir al desdoctor para que me desmejore mi desdichada desenfermedad.
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