Mostrando las entradas con la etiqueta Julia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Julia. Mostrar todas las entradas

3 de agosto de 2019

Vacas de colores y un tigre

Un cadáver exquisito es un texto escrito por muchas personas, alguien escribe dos líneas y tapa la primera, de forma que la siguiente persona pueda leer sólo la segunda parte. A continuación, ella escribe otras dos líneas y tapa la segunda línea de la primera persona y su primera línea. El procedimiento se repite y, al leerlo, no damos cuenta del absurdo resultado.
Había una vez un grupo de personas que no entendían la consigna, pero lo estaban pasando bien! Porque el día anterior habían analizado todos los errores posibles y encontraron solución a todo (hasta ponerle los zapatos al pez), eso puede ser el mejor invento que existió y también estaba el zapato a las vacas! Me mugían, les acaricié las cabezas, manchadas en blanco y negro pero después se bañaron y sus cabezas se volvieron violeta flúor chillón, hasta que lo vio mejor y se dio cuenta de que era color jade... Esas cosas confunden, ¿no? Sí, era muy confundido, pero la confusión era porque había un tigre que complicó todo ¿De dónde habría salido? ¿Alguna broma? ¿Algún gracioso? O, por lo menos, se creía gracioso. Nadie que cometiera semejante violencia sería "gracioso". Así que, furioso, se tiró por el balcón.


Cadáver exquisito original:



En busca de...¿Alguien?¿Algo?¿Un tigre?

Un cadáver exquisito es un texto escrito por muchas personas, alguien escribe dos líneas y tapa la primera, de forma que la siguiente persona pueda leer sólo la segunda parte. A continuación, ella escribe otras dos líneas y tapa la segunda línea de la primera persona y su primera línea. El procedimiento se repite y, al leerlo, no damos cuenta del absurdo resultado.
Había una vez una lapicera azul que quería ser de color negro, pero nadie que ella conocía lo podía lograr. Era muy lejos donde estaba y no me acuerdo que era...Creo que era un copo de nieve, blanco como el pelaje de un lobo, o una gota de lluvia, quizás, quizás... Pero no llovió, es más, hubo una sequía y el pueblo quedó sediento, entonces decidieron hacer jugo de maracuyá y salieron a buscar en cada calle. Finalmente, lo encontraron, pero cuando lo encontraron había un tigre con él ¡Qué sorpresa! ¿De dónde había salido? ¿Podría ser de otro territorio? Tal vez sí, se dijo, pero luego solamente dejó de pensar en territorios y se centró en respirar... Inhalo, exhalo, ohm, feush, ya está.



Cadáver exquisito original:



13 de julio de 2019

La máquina de hacer titulos

En este texto, la consigna era inventar títulos para ponerles a futuros cuentos/poesías:

Julia:

- Luz
- Oscuridad
- Bajo la Tierra
- El Sabor de la Venganza
- La Muerte no tiene forma
- Sin ver
- Basta para mí, basta para todos
- Amor en el aire
- Se avecinan traiciones
- Un semiamigo
- Detrás de la puerta
- Partida
- Aventura
- Regreso
- Si el odio se viera...
- Desde el centro de la tierra
- Desde el infierno hasta el cielo
- ¿A dónde vas?
- Más que mil palabras
- No lo sé
- ¿Qué pasará?
- Té de medianoche
- Cuando los espíritus se muestran
- Una hora hasta que pase
- 3, 2, 1...
-  ¿Cuándo te vas a dar cuenta?

Martín: 

-Las peculiares gemelas
-La casa de las tres torres
-Estrella
-La tía esta muerta
-El sexto día
-Solsticio
-Invierno infernal
-La chimenea fría
-Agua ceca
-La casa en las estrellas
-Muerte en el mar
-Salado
-Feliz venganza
-Días de muerte
-Semana muerta
-La casa de chocolate

Martina:

-El relámpago de las cinco
-Entonces corré
-Abrir regalos
-A quien corresponda
-Un rectángulo rosa flúo
-Llevá llaves
-La cara que pusiste

Emilia:

-Bajo las pestañas
-Aunque quisiera
-Cerradamente con la mente abierta
-Antes de prender la luz
-Tres gotas de leche y sin azúcar
-Por una pared
-Más vale mil pájaros volando
-Aunque no llueva
-Pasame las pasas de uva pasadas

Desvaríos de una loca

Declara la vieja:

  ¿Por qué?
  No es justo. Para nada.
  Solamente ver un par de ovejas verdes y te traen acá.
  No es que me queje. No! Nunca hay que confundir una queja con una opinión, no señor presidente. Son cosas diferentes.
  ¡Está bien! ¡Puede que me haya confundido el pasto con la oveja! ¿Y qué?
Pero bueno, ustedes no van a cambiar de opinión por la palabra de una vieja como yo, ¿no? Y, no. A pesar de ser la palabra de un gobernador...
  Porque mi marido era gobernador, ¿sabían?
  Uy sí,  Pablito, ayer vino a visitarme. Unos modales que extraño en esta comunidad moderna.
  El mundo está lleno de gente que hace cualquier cosa. O tanta que no hace nada...
  Pablito está orgulloso de mí. Una vieja moderna, dice. Como lo llevo adelante... El negocio familiar...
  ¡Uy! ¡El negocio! ¿¡Qué van a hacer mis joyitas sin mí...!? ¡Y el gato de los sábados!
  Me tienen que prometer que van a ordenar todo, y también que van a ir y darle comida al gato, pobrecito...

Declara el dueño del psiquiátrico:

  Me llamaron los vecinos, decían que ya no la aguantaban más. Que últimamente gritaba tonterías sobre ovejas verdes, y no sé qué más...
  Nos presentamos en su casa inmediatamente, señor presidente, se lo aseguro. No sufrió, solo por dejar la casa, nada más.
  Hicimos un trabajo limpio. Se fue e inmediatamente demolimos la casa. Puedo pagar los daños. Matamos a un gato. Ahora es terreno de la ciudad.
  La pusimos en un cuarto espacioso, de los más grandes que tenemos. No va a ver un cuarto así en ningún psiquiátrico. No, señor presidente, se lo aseguro. Por favor, no lo demuelen.
  Igual gritaba sobre claustrofobia e incomodidades. En el ascensor no dijo nada, así que no le prestamos atención. Desvaríos de una loca.

Declara el presidente:

Si no solucionan esto rápido vamos a demoler el psiquiátrico.

Declaran los vecinos:

  La verdad es que no la aguantábamos más. Si no se la llevaban iba a ser peor. No sé que hubiéramos hecho, pero sería violento. A veces un grito a las tres de la mañana no es lo más lindo para escuchar.

Declara  Pablito, desde arriba:

  Yo no sé lo que María se inventa. En nuestra juventud, cuando éramos jóvenes, era muy cuerda, pero la muerte de sus padres en un accidente de tráfico la dejó en shock. Imagino que mi muerte la habrá dejado completamente destrozada.
  María se volvió un poco violenta en los últimos años, lo que me incitó a dejarla. Pero siempre le fui fiel.
  Tal vez mi muerte tuvo un peor efecto en ella porque fue repentina e inesperada. Tal vez porque se imaginaba que moriría en mis brazos.
  De todas formas, la demolición de la casa no fue la mejor idea, a mi parecer. Habla de una terapia infinita, sin regreso a casa. No me imagino lo que dirá cuando se entere.


  De todas formas, tiene su parte buena. ¿Quién hubiera imaginado una mascota, acá en el cielo? Y menos un gato tan lindo...

Declara el gato, desde arriba:

  La vieja esa me caía mal. Solo iba por la comida. Estaba seguro de que esa casa no iba a ser mía por  siempre...
  De hecho, en la demolición, supe que mi final estaba cerca. Así que planeé la forma de morir que más afectará a la vieja. Lástima que no se enteró de mi muerte.
  Ahora la vida es más fácil, sin tener que conseguir comida todo el tiempo y con un dueño real, fiel y desinteresado.
  Acá soy más libre.
  Ay, esa vieja loca no sabía  ni sabe nada de la buena vida.
  Pero bueno, dicen que los locos son felices...



.

Pesadilla

  Daba vueltas en la cama. No podía dormir.
  No era su almohada. Esta estaba mullida como siempre.
  Cambió su postura. No, tampoco era eso lo que no lo dejaba dormir.
  Una lagrima surcó su mejilla.
  Miró al techo, o hacia donde él sabía que estaba el techo. Oscuridad. El viento movía la persiana, emitiendo aullidos.
  La almohada ya estaba empapada. La dio vuelta.
  Sus peluches lo miraban fijamente, desde la repisa, como queriendo transmitir algo con sus cuerpos sin vida.
  Los ojos de sus peluches le dieron una sensación extraña... Algo estaba mal...
  Y por fin se dio cuenta.
  Su peluche favorito no estaba.

Amor de verano

Yo la miré. Ella me miró. Nos miramos.
No debíamos, pero, ¿cómo evitarlo?
Me empecé a acercar. Ella se quedaba en su lugar, se hacía desear.
Me acerqué más. Ya podía sentirla...
Y así, bajo ese abrasante sol de verano, me tiré a la pileta.

12 de julio de 2019

El Prepullover

  Todo empezó cuando mi abuela me olfateó con su supernaríz y me llamó.
Mi vida hubiera sido mucho mejor sin ese enorme aparato olfativo.
  - Nena!- me gritó. Además de una supernaríz tenía unas supercuerdas vocales y yo, lamentablemente, no tenía las hiperorejas de mis padres. Así aunque apreté las manos sobre las mías, normales, y la escuché a un tono de voz normal.
  - Acá te doy- dijo, tendiéndome una precompra - tu mandado del día.
  Ufff... Por suerte eso me decía que era el único. Mi abuela podía ponerse irritante cuando quería...
Rápidamente me tomé el anticaminante (no quería que estuviera muy lleno) y llegué al supermercado.
  La precompra solo decía una cosa:
"Prepullover"
  Prepullover? Qué era eso?
Fui y le pregunté al vendedor.
  El señor me miró raro. No me dijo nada, pero sus ojos me invitaban a desestar. Así que me desestuve.
  Un rato después, caminando hacia la parada más próxima de anticaminante, me volví a preguntar qué habría querido decir.
   Hace unos meses la internaron a mi superabu. Fui a visitarla.
Me arrimé a la cabecera de su cama y le pregunté, muy bajito, para que los médicos no escucharan:
-Qué es un prepullover, abuela?
Mi abuela sonrío y su supernaríz se infló.
-Lana, nena- me dijo en un suspiro.
  Hubo un dessusurro (también llamado grito) y unos enfermeros me dijeron que me desestuviera. Yo me fui
  Unos minutos después me dijeron que mi abuela ya no estaba. Ojalá le hubiera comprado el prepullover...